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Me gusta seguir mis instintos, soy una mujer de intuición”
Mucho se dijo en torno a su salida de TV Azteca. Sin embargo, jura que por el momento no quiere hacer más telenovelas y pretende trabajar en cine. Además quiere hacer teatro, producir y dedicarse a su novio, el actor Fernando Alonso. “Sé que voy a volver a la televisión, pero ahora quiero hacer otras cosas”, asegura la ojiverde.
Silvia, originaria de Irapuato, tenía 19 años cuando logró en 1999 su primer protagónico en la telenovela Perla, de TV Azteca. Desde entonces, siguieron siete historias transmitidas a través de la misma televisora. Hoy, a sus 28 años, tiene el proyecto de descansar su imagen de la pantalla chica para abrazar otros planes que viene persiguiendo desde tiempo atrás. “Quiero perfeccionar mi inglés en Boston, deseo vivir en Argentina que es un país que me encanta y, sobre todo, espero seguir estudiando actuación”, asegura en una sesión de fotos, donde se la pasa contando chistes y hace alarde de su talento como imitadora. Se dijeron muchas cosas al respecto de su salida de su antigua casa de trabajo, y fueron muchos los rumores que surgieron sobre un supuesto estelar en Televisa. Esta es la verdad de la historia, en voz propia de su protagonista.
–¿En qué momento de tu vida estás?
–En uno de cerrar ciclos. Mientras hice las dos últimas telenovelas (La heredera y Montecristo), también tuve oportunidad de hacer otras cosas, como cine y estudiar actuación. Entonces, descubrí otro mundo que me llamó mucho la atención.
–Y decidiste que querías hacer algo más allá de las telenovelas.
–Sí, aunque también en ese tiempo descubrí la influencia tan grande que tiene la televisión. Estuve en Africa cuando estaban filmando Brad Pitt y Angelina Jolie, y yo era más popular que ellos en lugares como Namibia, gracias a las telenovelas, pues la gente allá tiene acceso a la televisión, no al cine.
–De los personajes que hiciste, ¿cuál es el más entrañable?
–Evidentemente la Paloma de Cuando seas mía, me abrió puertas en muchos lugares. En España se ha pasado por quinta vez y por sexta en Africa, me llegan cartas de República Checa y de lugares que jamás hubiera imaginado. Hace años me fui de vacaciones a Grecia, y estaba comiendo en un restaurante, cuando una chava me pidió que voltée a la televisión y me vi hablando en griego. Esas son de las mejores cosas que me han pasado en la vida.
–Ese es el lado bueno que te dejó hacer televisión.
–Por supuesto. Pero finalmente yo soy actriz, quiero perfeccionar mi nivel y por eso tengo que estudiar, así que había decidido tomarme un break para irme a España. Fue entonces cuando surgió todo este relajo de que si hago la novela con Carla Estrada. Pero el destino es muy sabio y como no se hizo, seguiré con mis planes.
–¿Entonces sí hubo una propuesta de Televisa?
–No me habló Carla, pero sí hubo una propuesta. A mí me pareció un proyecto muy interesante, es una novela de época, algo que no he hecho y es justo de lo que tenía ganas: de cambiar.
–Se dijeron muchísimas cosas a raíz de tu salida de TV Azteca, ¿cuál fue la realidad?
–La verdad es que mi contrato se venció en febrero. Cuando terminó mi compromiso laboral, decidí darme un tiempo para empezar a consolidar mi carrera. Quiero demostrar que los chavos que hacemos telenovelas igual podemos hacer teatro, televisión, y me parecía que este año era perfecto para echar a andar esos planes. Hace tiempo tuve que rechazar propuestas y ahora es el momento de retomarlas, por ejemplo, años atrás me ofrecieron protagonizar una serie en español para la gente latina de Estados Unidos y no la tomé por varias razones, entre otras, que estaba enamorada y no me quería ir de México.
–¿Ahora estás cerrando el ciclo de la televisión?
–No estoy diciendo que no voy a hacer más telenovelas, por supuesto que me encantaría, pero si entre La Heredera y Montecristo pasaron casi dos años, creo que puedo aprovechar el inter para estudiar o hacer cine.
–¿Qué planes siguen ahora?
–Hace poco me reencontré con el mismo director que me propuso lo de la serie en Estados Unidos, y me comentó que iba a hacer una película que se llama Labios rojos y quería que yo fuera su protagonista. Estoy muy entusiasmada con este proyecto donde trabajaré junto a Jorge Salinas, Fernando Luján, Ana Cioccetti y Margarita Isabel.
–¿Y aparte del cine, te gustaría ingresar en otros campos?
–Quiero empezar a producir, estoy platicando con un grupo de gente para hacer una serie relacionada con la cirugía plástica en México. Tengo además un proyecto de un espectáculo musical hecho en México para el mundo.
–¿La serie de las cirugías sería algo tipo Nip/Tuck?
–Yo no conocía este programa, pero cuando empezó la junta con los escritores lo vi y me encantó, aunque es de contenido muy fuerte. Sin embargo, lo que queremos manejar es algo más local. Que la gente sepa cómo son las operaciones, los riesgos y ventajas que una cirugía plástica conlleva, desde el impacto físico hasta el psicológico.
–Incluso se dijo que tu salida estaba en manos de abogados.
–Pues mira, yo de eso no sé nada. Lo único que sé es que yo soy actriz y voy en busca de un buen proyecto. Antes que nada soy fiel a Azteca; después de tantos años lo menos que puedo tener es agradecimiento y un profundo cariño a toda la gente que trabaja ahí.
–Hace un rato hablabas de alguien de TV Azteca como “tu jefe”, y lo mencionabas con cariño.
–Pues es que las cosas no se pueden borrar de pronto. Dejé mi corazón en cada proyecto que hubo, con todos los tropiezos que lleva una producción. Yo entré ahí por Elisa Salinas, aunque ya no está, ella fue a la primera persona que le hablé para decirle mis planes, y como siempre, recibí su apoyo, cariño y comprensión, me dijo: “Silvita, el crecimiento está ante todo, vete a estudiar”. No deja de haber un gran cariño.
–¿Entonces quedaste en buenos términos con la empresa?
–Yo creo que cerramos en excelentes términos, mi jefe me ha dicho que su interés es que siga trabajando con ellos. Lo que pasa es que cuando se hacen este tipo de chismes, se dicen tantas cosas, que se pueden llegar a molestar algunas personas. Pero evidentemente yo estoy agradecida con ellos.
–Es que hay momentos en los que un contrato sale sobrando.
–Por ejemplo, hoy por hoy no tengo ganas de casarme, y un contrato es como un matrimonio y así es de claro. Yo quiero poder tener mis amantes, como el cine y el teatro, porque mi manera de sentirme conectada con Dios es trabajando.
–¿Cómo definirías tu historia con Azteca?
–Pues de un recíproco crecimiento, aprendizaje y mucho cariño.
–El hecho de abrirte a otros campos, habla de que eres arriesgada.
–Siempre estoy buscando el cambio. A los siete años me fui a vivir con mi papá, estuve con él hasta los 13, después a los 17 me fui otra vez de mi casa. Esa es mi personalidad, nunca he sido de quedarme mucho tiempo en los lugares, soy viajera y totalmente libre y no me puedo traicionar por una cierta comodidad económica. Me gusta seguir mis instintos, soy una mujer de intuición.
–Llevas siete meses de relación con Fernando Alonso, quien también es actor. ¿Es la primera vez que sostienes relación con un colega?
–Nunca había andado con un actor. Es guapísimo, pero no puedo verlo en la tele porque me dan celos (risas).
–¿Y cómo la sobrellevas?
–Muchas veces detuve mis planes porque estaba enamorada. Pero hoy por hoy siento que me debo a mí más cariño, más amor, tengo que escucharme más. Descubrí que el amor no está peleado con el crecimiento y no sé qué vaya a pasar, pero de momento vivo al día.