Stay Signed In
Do you want to access your site more quickly on this computer? Check this box, and your username and password will be remembered for two weeks. Click logout to turn this off.
Stay Safe
Do not check this box if you are using a public computer. You don't want anyone seeing your personal info or messing with your site.
Tras tanto trabajo durante tanto tiempo, Silvia se encuentra a la mitad de una serie de reflexiones que están consolidando al personaje más importante de todos: el de su propio papel en la vida…
Hace rato me decías que no te sentías muy balance, ¿por qué?
Bueno, me cuido mucho para estar bien y sentirme a gusto. Eso sí. Pero en cuanto a ejercicio, sé que es bueno hacerlo, pero no lo hago, la verdad. Al yoga voy porque en este medio es fácil que te desajustes. Entonces, lo hago con el fin de reencontrarme, como para tocar tierra. De alimentación, me encanta comer de todo; no sigo ninguna dieta.
Pues lo haces bien porque estás súper delgada. Mi mamá es de complexión delgada. Toda mi familia, de hecho. Mis hermanos también. Es una suerte, porque no nos cuidamos. Bueno, quemo algo de calorías todas las noches (se ríe); ése es mi único ejercicio.
¿Y hace cuánto que haces yoga?
Empecé con Ileana Fox que me invitó al primer intensivo de yoga en México, hace dos años. Tampoco creas que soy muy clavada, pero me gusta porque me inclino más por las cosas espirituales. Creo mucho en los seres de luz, soy muy fantasiosa. Pero bueno, antes de la operación que me hicieron en la nariz yo tenía un problema para respirar, y me costaba mucho trabajo hacer yoga porque todo se basa en la respiración. Ahorita ya siento que puedo hacerlo mucho mejor.
Dices que practicas yoga para no desviarte, ¿por qué?, ¿qué es lo que te saca de centro?
Las vibras, las energías. Somos energía, y son las energías las que te mueven. En mí fluye mucho la energía en general, por lo que procuro estar en armonía con la gente con la que estoy. Trato de que todo fluya, pero a veces hay encontronazos fuertes y no puedes mantenerte en tu sintonía; por eso busco el yoga.
¿A qué tipo de situaciones te refieres?
Los miedos son energía, y cuando los sientes terminas llamando más energía negativa; entonces, si tengo muchos nervios para hacer alguna escena, procuro transformarlos y pensarlos de otra manera para poder encontrar la emoción que necesito para el personaje. Y es que cuando estás todo el tiempo viviendo en personajes, también necesitas tener tu piso para reencontrarte a ti. En marzo se cumple un año que no trabajo, y como que apenas me ando encontrando. Quién sabe en qué personaje me había quedado…
¿Y cómo ha sido ese proceso?, ¿cómo logras recuperarte?
Yo tenía la mala costumbre de hablar mucho, y el yoga me ha enseñado a no platicar tanto para afuera, sino a llevar el diálogo más bien para adentro. Es reflexionar sobre qué es lo que necesitas, y te van cayendo las ideas y te vas dando cuenta de que no va por ahí. Muchas veces, cuando hablas demasiado, de entrada puedes afectar el silencio, y si no hablas para algo bueno, ¡pues mejor no hables! Si no hablas para mandar buena vibra, mejor no digas nada. Por eso procuro ser un poco más reservada pero luego no puedo porque… te digo, te gana lo que eres.
Pero también está la necesidad de compartir, ¿no?
Cuando estoy trabajando convivo con 80 personas diario, 12 horas como mínimo dentro de un foro. Hay que hacerlo alivianado, saber cotorrear y divertirlos y divertirte para que todo salga bien. Cuando dejo de trabajar por lo general me deprimo porque dejo de convivir con todos ellos. Pero este año me he dado cuenta de quién está conmigo, de quiénes son mis amigos, la gente que me hacen bien… descubrí que de verdad hay ángeles en este mundo. Aprendí a encontrar lo que necesito y lo que necesita la gente que se acerca a mí. Si eres fiel contigo, lo demás no importa"
Qué necesitas? De esa gente positiva que has identificado, ¿qué te hace bien?
Su apoyo; el saber que hay personas que son buenas, seres de luz, seres de energía positiva, ángeles encarnados. En todos los ambientes es difícil hacer contacto con la gente, pero en este medio se da mucho más, porque antes de conocerte ya te vieron en la pantalla, y luego cuando te conocen las circunstancias pueden no ser las mejores, y cuando quieres compartir, de repente te das cuenta que no es el momento ni el lugar. Eso te va moviendo cosas que estoy aprendiendo a identificar. Trato de ver qué es lo que tiene esa persona de especial, y además qué de ella es lo que hace mancuerna conmigo. A mis amigos los valoro mucho. Trato de buscarlos, de apoyarlos, de estar ahí cuando lo necesitan… y yo no sé qué ocurrió, pero desde el año pasado he estado muy cerca de la gente que lo ha necesitado. También me he dado cuenta, claro, de que hay personas que llegan contigo según esto abriéndote su corazón, pero que en realidad se acercan por otros intereses, y pues de repente da miedo convivir con la gente, abrirte…
Ha sido un crecimiento muy fuerte… Es que empecé a trabajar a los 18 años en Canal 11, y a los 19 ya estaba en novelas. En los 5 años siguientes sólo tuve dos o tres meses de descanso… la verdad es que nunca me di cuenta de en qué burbuja andaba metida… Y ahorita tampoco te puedo decir si estoy bien o mal, pero estoy tratando de equilibrarme, de entender y ser mucho más positiva. Es muy triste darte cuenta de cosas que no son agradables, pero tampoco puedes cerrarte porque entonces no das oportunidad de que lleguen personas chidas, que son las que te pueden enseñar cosas, las que te pueden abrir a nuevas experiencias…
O sea que el miedo no te ha bloqueado. Pues de repente sí. Te das tres días de encerrón en tu casa, pero siempre llegan estas personas maravillosas que son tus amigos, que te ayudan a darte cuenta de que hay gente que vale la pena. Mi novio es una de ellas. Cuando estoy con él y veo sus ojos y su luz, digo: `por esto vale la pena seguir y conocer más, para bien de los dos, para bien mío, para bien de mi trabajo, para bien de lo que venga'.
A ver, si lo pones en una balanza, ¿cómo va la evolución de Silvia Navarro? Te digo que no sé, porque uno de repente cree que está aprendiendo mucho, y a veces sí es cierto que te llegan muchas lecciones, pero, ¿qué tanto has aprendido?, pues no lo sabes hasta que lo llevas a la práctica… Cuesta trabajo, cuesta mucho trabajo.
Claro, porque uno va arrastrando muchos vicios, ¿cuáles son los tuyos?
Hablar mucho; fumar. Soy impaciente, y ese es un vicio espantoso. Creo que el peor es querer trabajar todo el tiempo.
¿Pero trabajas a costa de tu tiempo personal o tratas de respetarlo?
Es que yo no sabía que existía un tiempo personal… apenas ahorita lo estoy viviendo. Por eso procuro estar mucho tiempo con mi novio, con mi gente, porque sé que en el momento en que entre a un foro voy a pasar ahí de seis meses a un año y medio.
Y ahora que has tenido este tiempo personal, ¿cómo lo has aprovechado? Hay un tema que para mí es muy importante: mis animales. Tengo tres perros, y hasta hace dos semanas tenía un gato y 2 canarios. Uno de ellos se murió de miedo: le daban miedo los truenos. A mí también me dan pánico… Creo que yo era medio miedosa en la vida: le tenía miedo al miedo, pero tuve que cambiar eso porque pensé que el miedo sólo te paraliza y que es mejor aventarse. Mi gata también se acaba de morir, no sabemos qué fue lo que pasó, muy raro.
Son seres que han estado muy cerca de mí y los he perdido. No entiendo por qué; no entiendo qué es lo que debo aprender de esto. Tal vez un desapego a las cosas, pero no son objetos, son seres vivos:
¿En qué momento debe uno desapegarse de las personas o de los seres que te acompañan?
Una de mis mejores amigas tiene cáncer y me ha costado mucho darle todo mi apoyo y estar con ella, pero sin atosigarla; es difícil encontrar ese equilibrio cuando hay dolor. Y luego veo a mi hermano, por ejemplo, que está empezando a vivir, a enfrentarse a la vida, y me doy cuenta de lo fácil que se deprime ahora la gente; pero no nada más él: hay una gran cantidad de personas que no se da cuenta de la maravillosa oportunidad que tenemos al abrir los ojos y disfrutar de la vida todos los días. Ha sido un año bien raro. Todo me interesa, ¡y dicen que este es el año del mono! Tú dirás.
¿Cómo te diste cuenta tú? ¿Cómo llegaste a esa forma positiva de ver las cosas?
Por mi novio. Llevo menos de un año con él, pero me ha cambiado la actitud ante la vida.
¿Por qué? ¿En qué te ayudó?
Sammy es una persona madura, inteligente, culta. Me dio muchas ganas de vivir y de encontrarle sentido a la vida; de aprender de su forma de ser y de poder echarle la mano a la gente. No quiero convertirme en él, por supuesto, pero gracias a él pude ver las cosas de otra manera. Le doy gracias a Dios por haberlo encontrado. Hay gente que te hace ver otras cosas, que te da oportunidad de darte cuenta de que no estás solo, y eso lo que él me ha enseñado; me abrió los ojos a otros caminos.
Te sientes fuerte?
Sí; ya no le tengo miedo a las cosas, y eso me ha hecho más fuerte.
¿A qué le temías, principalmente?
A las envidias. Antes me importaba mucho la gente, ahora me importa nada más mi gente.
¿El qué dirán?
Sí, creo que sí, pero nunca he dejado de ser yo. Cuando te toman las cosas a mal o te critican, lo importante es que sepas que estás bien contigo y que no le estás haciendo daño a nadie. Si cuidas a la gente que tienes a tu alrededor y te cuidas a tú misma y eres fiel contigo, lo demás no importa.
Bueno, y con todo este nuevo conocimiento, ¿cómo te sientes? Bien. Espero que todo lo que me está pasando me sirva en la vida para algo. Finalmente todo sirve, porque te enseña. Para bien o para mal, pero creces en algún aspecto.
¿Cómo defines tu vida?
Es muy hogareña –antes no lo era–, y también muy divertida e intensa. El otro día me preguntaron por qué no quería hacer teatro, y les dije que para cosas intensas ya tengo con mi propia vida.
¿A qué te refieres con lo intenso?
Te digo que me clavo en las cosas, y el clavarte le da una intensidad y un significado importante a todo. Cuando estoy con mis amigos me río, y me río mucho. Cuando quiero decirle a alguien –sea mi amigo, mi hermano o mi novio– que estoy con él, procuro realmente cargar su costal. Se los hago sentir, y si te hace bien saber que hay otra persona que trata de canalizar tu dolor, qué mejor. Me es muy importante que la gente que quiero sepa que hay alguien que comparte sus tristezas y alegrías. Aquí estoy yo para ellos, y sé que ellos lo están para mí
Cómo te ves en el futuro?
Ni idea. Con tantos cambios que he tenido, quién sabe…
¿Mamá?
No, no, no, no, no. Fíjate que mi novio tiene hijos: Misha y Jimmy, que son una cosa maravillosa. Nunca me había dado la oportunidad de convivir tanto con niños. He aprendido a platicar con ellos; cotorreo y les ayudo con la tarea y siempre me pregunto: `qué onda', `por qué vienen tan evolucionados'. ¡Cómo te enseñan! Sí me gustan los niños, pero no para tenerlos. Es demasiada responsabilidad.
¿Es ya una decisión definitiva?
Pues no, no creo que haya nada definitivo.
¿Te sientes equilibrada por ahora?
Ahorita sí. Me siento muy segura de tomar decisiones y de decir sí o no, y de por qué sí y por qué no. Y también me doy chance, cuando me doy cuenta de que la regué, digo: "bueno, soy un ser humano y se vale". Trato de no clavarme.
Pues déjame decirte que estás en una búsqueda muy rica, y los puntos a los que has llegado entran perfecto en el concepto de balance, de equilibrio integral… ¡Ay, muchas gracias! Entonces sí, gracias.